El enemigo silencioso de la eficiencia
En la fabricación de tabletas, hay un enemigo que no se ve a simple vista, pero que puede detener toda una línea de producción: la corrosión.
Cuando el acero entra en contacto con la humedad, el oxígeno o compuestos ácidos presentes en el ambiente o en la propia formulación, se inicia una reacción que deteriora lentamente la superficie de los punzones y matrices.
El resultado: pérdida de eficiencia, contaminación cruzada, defectos en las tabletas y paros costosos de producción.
El óxido no perdona —pero puede prevenirse con conocimiento, materiales adecuados y un mantenimiento disciplinado.
Comprendiendo las causas de la corrosión
Existen tres factores principales que provocan el deterioro de los punzones y matrices:
- Humedad ambiental:
La humedad es uno de los principales detonantes de la corrosión.
Las partículas de agua presentes en el aire (entre 0.2% y 4% de vapor de agua) pueden oxidar el hierro del acero, especialmente en áreas de almacenamiento o compresión sin control de temperatura ni humedad. - Contenido de la formulación:
No todas las mezclas son iguales.
Las formulaciones con sales, ácidos o cloruros tienden a reaccionar con el acero, mientras que aquellas con alto contenido de agua pueden acelerar la oxidación y generar problemas adicionales como el sticking. - Procesos de limpieza y mantenimiento:
Los sistemas de lavado o limpieza posterior pueden causar corrosión si no se secan correctamente los punzones o si no se emplean inhibidores de corrosión durante el ciclo.
Incluso la manipulación con las manos sin guantes puede dejar huellas que, con el tiempo, terminan oxidándose.
La ciencia detrás de la prevención
Evitar la corrosión requiere una estrategia integral que combine materiales, recubrimientos y buenas prácticas de mantenimiento.
1. Selección del acero adecuado
El acero es el corazón del punzón. Elegir el tipo correcto puede marcar la diferencia entre un proceso fluido o una línea parada por óxido.
Los aceros martensíticos con alto contenido de cromo son los más recomendados, ya que ofrecen alta resistencia a la oxidación, manchas y decoloración, además de una excelente dureza y tenacidad.
Un acero óptimo debe equilibrar:
- Resistencia a la corrosión.
- Dureza y resistencia a la abrasión.
- Fuerza compresiva.
- Resistencia a la fatiga por cargas cíclicas.
2. Recubrimientos protectores
Si el acero es la base, el recubrimiento es su escudo.
Los recubrimientos aplicados por Physical Vapour Deposition (PVD) con alto contenido de cromo o nitruro de cromo crean una capa densa, lisa y resistente, que protege la superficie sin afectar la integridad del acero.
A diferencia del recubrimiento tradicional de cromo duro —que puede generar microgrietas y reducir la resistencia del material—, el PVD ofrece un acabado más uniforme, duradero y libre de porosidad.
3. Mantenimiento inteligente
Un mantenimiento disciplinado es la clave para prolongar la vida de los punzones:
- Limpieza ultrasónica con inhibidores de corrosión para eliminar residuos sin dañar el metal.
- Secado completo tras cada limpieza, evitando la acumulación de humedad.
- Almacenamiento controlado en áreas secas, con una ligera capa de aceite o grasa grado FDA según el tiempo de resguardo.
- Manipulación con guantes, para evitar huellas con residuos ácidos o salinos.
Estas prácticas no solo previenen la oxidación, sino que también mantienen la calidad del comprimido y la estabilidad del proceso.
La importancia de una cultura de mantenimiento
La corrosión no aparece de la noche a la mañana.
Es el resultado de pequeñas omisiones diarias: un área mal ventilada, un punzón mal secado, una formulación mal comprendida.
Por eso, las auditorías internas y los programas de mantenimiento preventivo son esenciales para evitar la pérdida de productividad y los costos ocultos que genera la sustitución de herramientas prematuramente.
Cuidar los punzones es cuidar la calidad del producto.
Conclusión: precisión, prevención y productividad
Prevenir la corrosión no solo prolonga la vida útil de tus punzones y matrices, también asegura una producción continua, sin contaminantes y con mayor eficiencia.
Combinar el acero correcto, un recubrimiento especializado y una rutina de mantenimiento rigurosa es la fórmula definitiva para mantener tu línea libre de óxido y tu proceso bajo control.
Porque en la fabricación de tabletas, la excelencia también se mide en los detalles invisibles.
Y no hay nada más valioso que un proceso limpio, estable y sin corrosión.


